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9 de enero
Desde el 30 de diciembre se pueden apreciar las replicas de las hachas de abordaje que se exhiben en el exterior de la cocina de oficiales, caserío ubicado en la cubierta de cañones.
Según explica el director del museo, Andrés Contador, “hasta prácticamente el último tercio del siglo XIX, que marcó el ocaso de los veleros como buques de guerra de primera línea, el abordaje era una táctica naval plenamente vigente, por lo que existía para ello procedimientos claramente definidos y armas especiales. Debido a los cortos alcances de los cañones, ubicados generalmente en las bandas por lo que los buques combatían “de costado”, la distancia entre las naves enemigas era relativamente corta; a eso se sumaba también la intención, dentro de lo posible, de capturar al otro buque como presa, lo que derivó en que se diseñaran artificios para poder afirmar y abordar al enemigo”.
Agrega que “como forma de afianzar los buques al costado, se usaban “rezones” que eran ganchos o garfios en forma de anclas, pero mayor número de brazos, los que iban a su vez hechos firmes a sendas cuerdas que eran atadas al buque propio, inmovilizando al enemigo”.
“De esta manera, para dotar a las partidas de abordaje, se usaban “sables” y “hachas de abordaje” y finalmente para repeler los abordajes, se usaban las mismas hachas para cortar las líneas de los rezones enemigos y las “picas” o “chuzos” de abordaje”.
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