Nuevas piezas se exhiben en museo |
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Así lo dio a conocer el director del museo, Andrés Contador, quien anunció que “todo esto se podrá apreciar en el camarote del cirujano de la Esmeralda, Doctor Cornelio Guzmán, quien sobrevivió al combate y escribió además, un par de relatos muy interesantes de sus vivencias”. Por otra parte, se ha terminado la implementación del Pañol de Granadas y de la Santa Bárbara de la Corbeta Esmeralda. Lo anterior, gracias a la llegada de 50 simulaciones de saquetes, que no eran sino una especie de bolsas o saquitos de lanilla muy tupida u otra tela especial, como la borra de seda, que alojaba pólvora negra en su interior, la que al encenderse por acción del estopín o iniciador, inflamaba dicha pólvora produciendo los gases necesarios, al interior del cañón, para expulsar el proyectil por la boca del mismo. Su forma era cilíndrica o troncocónica y obviamente, de un diámetro tal que cupiese por el ánima o interior del cañón.
Según explica Andrés Contador, “este buque almacenaba su munición en la cuarta cubierta, bajo la línea de flotación, para otorgar una mayor seguridad y evitar accidentes; no obstante, al prepararse para entrar en combate, abría sendas escotillas ubicadas en ambas bandas a proa de la cubierta de habitabilidad, por donde mediante una maniobra, se izaban los proyectiles y las cargas propelentes. Allí eran tomados por grumetes y marineros que los transportaban a la cubierta de cañones mediante unas especies de alforjas de cuero. Estos individuos recibían el apodo de “powder monkeys” o los “monitos de la pólvora”. Agrega que “en cuanto a calibres, la corbeta Esmeralda portaba tiros de 40 libras, para los Armstrong; tiros de 32 libras, para los Whitworth y de 6 libras, para los cañones Armstrong de desembarco. Y respecto a los tipos de proyectiles, la nave para el combate del 21 de mayo de 1879, tenía tiros sólidos; granadas, con espoletas de tiempo y percusión y tarros de metralla”. Todas estas piezas, más una didáctica animación de cómo se disparaban puede apreciarse en la visita a la Corbeta, que exhibe notables reproducciones de los cañones, sus cureñas y sus proyectiles. |





